El gran botín del Arte
¿De quiénes son/eran las obras expoliadas por los nazis? ¿Y las que sustrajo Napoleón? ¿A quién pertenecen en realidad los botines de guerra?
Descubro entusiasmada en una serie de obras expuestas en las salas del Museo de Bellas Artes de Burdeos, principalmente de los siglos XVII y XVIII, unas cartelas con las palabras «Oeuvre spoliée» en un llamativo escarlata. Obras que anuncian tienen en depósito ya que fueron expoliadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y nunca pudieron ser devueltas a sus dueños originales dado que se desconoce a quién pertenecían. Las exhiben por si algún familiar descendiente se topara con ellas y pudiera verse reflejado en el retrato de un antepasado y así poder reclamar su derecho de propiedad sobre la obra.
Desconocía o, mejor dicho, probablemente no recordaba, que fue en la Declaración de Washington de 1998, cuando se tomó la decisión de restituir el arte expoliado por los nazis a sus anteriores dueños. Se calcula que fueron entre 600.000 y 650.000 las obras sustraídas en toda Europa. Unas 11.000 siguen en manos de instituciones públicas y privadas sin saber todavía a quién pertenecían en origen.
Si nos alejamos un poco en el tiempo, hacia principios del siglo XIX, tuvo lugar el mayor robo de la Historia del Arte: el Expolio Napoleónico y aunque en el Congreso de Viena de 1815 se reclamó la devolución de todos los bienes sustraídos, lo cierto es que muchas de las obras siguen colgadas en el Louvre y otros museos.
En mi investigación sobre este apasionante tema de los botines de guerra, algunos más vilipendiados y reclamados que otros, leo que la tendencia actual es abogar por la restitución de los bienes expoliados. Véase el caso de los mármoles del Partenón; parece que el British Museum, aunque a regañadientes objetando problemas de seguridad y/o conservación en Grecia, podría devolverles una parte de las esculturas para el Museo de la Acrópolis de Atenas, sobre todo después del escándalo de los robos de obras de artes, durante años, del personal en el Museo Británico.
Sumándose a esa tendencia revisionista, el Museo del Prado anunció en septiembre de 2022 que contaba en su colección con 25 obras robadas por el régimen de Franco a sus propietarios durante la Guerra Civil y la Dictadura y se disponía a investigar si podían ser incluso más.
¿Hasta dónde nos llevará esta justicia restaurativa? ¿Podremos ver el busto de Nefertiti o la Piedra Rosetta en Egipto? ¿Disfrutaremos en España de la «Venus del espejo» de Velázquez sustraída por las tropas napoleónicas a Godoy? ¿Tendremos que viajar a Nigeria para ver los «bronces de Benín»? ¿O a Turquía para inmortalizarnos junto al Altar de Pérgamo? Todo se verá.



Autor
matildelladoescritora@gmail.com
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